viernes, 6 de marzo de 2009

.

Camila caminó rápido, evitando a la gente, a veces empujándola por el nerviosismo, de pronto lento, con los oídos sellados y los ojos bien abiertos, medio drogui por el aturdimiento, sopesando posiblidades. Parecía ser cierto su presentimiento, el sueño absurdo de la noche anterior, con partes que parecían mentira, con partes muy vívidas. Lo recordaba perfectamente, cada pequeño detalle y de pronto se encontraba ahí, como en su sueño, mirando en medio de la agrietada calle, detrás de las bandas plásticas que impiden el paso, existiendo, sin nada que sentir, ni pena, ni rabia, ni frustración.
Caminó de vuelta a casa, sin nadie en quién pensar, sin nadie a quién sentir, sólo con una eterna sensación de vacío, como las piezas que permanecen cerradas mucho tiempo, olvidadas, con un olor rancio en las entrañas, con una molesta sensación de sobrar en cada sitio, de no caber en ningún lado.

1 comentario:

m * dijo...

wuakakjajk se hace lo que se puede no más :K . tu escribis súper bonito, asi súper chori y me gusta harto. Tan humanista que me saliste, viva tú amiga ! :D Te amoooo ( L ) .