sábado, 29 de noviembre de 2008

respiro (?)

y entonces, cuando siento que el mundo se me viene abajo, cuando todo me agobia, todo me desespera, cuando me vienen las ganas de rodar ,salgo al patio, me siento y lloro. Y mi perro va y me lame las manos y se sienta al lado. Me tranquiliza y le hago cariño.


Otra de las formas de evadir las cosas que me sofocan es salir y sentarme detrás del cuarto arriba de una tabla y fumarme un cigarro ( o dos , y hasta tres, depende de cuantas cosas llevo adentro) . Luego entrar, tomar la máscara del escaparate, modelar la sonrisa, y seguir, introducirse de nuevo en lo mundanal.










> señoras y señores, a esto se le llama comúnmente ' evasión de la realidad' , y mucha gente lo sufre hoy en día: Cuando vea a alguien curvar sus labios sin que sus ojos brillen, cuando escuche a alguien decir que todo está bien en un tono poco convincente y cuando sienta sus abrazos sin energía, lamentamos avisarle que esa persona está bajo los efectos de la realidad y que la está evitando, y sí, estoy redundando.

viernes, 21 de noviembre de 2008

todos los días

suena el reloj, me paro, lo apago y me acuesto con el . alas 7 me baño , después me seco el pelo, me visto, me plancho, salgo corriendo, saco la colación (mientras tocan el timbre del colegio), llego y saludo a las niñas. Después igual que todos los malditos días del año, hacemos las mismas weas de siempre y llego a mi casa, como duermo estudio me conecto como algo y a dormir de nuevo.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

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y fué entonces cuando abrió el libro y pasó las hojas lentamente, la pintura de las uñas descascarada de tanto saber, de tanto escuchar sin querer. Pasó la vista cansada por las líneas intentando entender, intentando aferrarse a algún hecho, cualquiera, que le confirmara que sí, que estaba allí y que respiraba, aunque en ese momento no lo quisiese así.

lunes, 3 de noviembre de 2008

*

La media hora que quedaba para partir transcurrió en silencio, minutos viscosos, lentos. Bajaron las escaleras con las maletas a duras penas, el calor se respiraba. En el auto el sopor los dominaba, Camila quería llegar luego, bajarse.
Transcurridos un par de minutos la oscuridad aumentó gradualmente, hasta llegar al negro total. Sintió hormiguitas en todo el cuerpo, en un principio se sentía rico pero después comenzó a ver melodías, a sentir su cabeza creciendo y creciendo, subía y subía escaleras en espiral, abría puertas entraba por ventanas, tropezaba, saltaba al vacío.